Según va la encuesta de diseño de la nueva Mahou, parece ser que Mahou San Miguel ha comprado un lote caducado de las antiguas Skol españolas (no la portu, please), consistente en 123.000 botellas de tercio, y va a obligar al diseñador (familia de Crispín Grijander, por lo que parece) a beberlas o absorberlas a través de su difuso cerito sesual.
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